Historia del Pueblo
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Interior de la Iglesia
Virgen de la Luz


      Son importantes los edificios religiosos de Arroyo de la Luz, además de la Iglesia Monumental de la Asunción podemos indicar los siguientes: Iglesias Parroquiales de San Sebastián y San Antón y Ermitas de Santa María de la Luz y de la Soledad. Además, haremos mención de las Ermitas que, en la actualidad ya no existen.

SAN SEBASTIAN

      La antigua ermita de San Sebastián, o los Mártires, o el Santo, como modernamente se la ha venido designando, es la nueva Parroquia de San Sebastián. La más antigua denominación es la de Ermita de los Mártires, haciendo alusión a San Fabián y San Sebastián, unidos en el martirio y en la conmemoración litúrgica, así como en su Fiesta el 20 de enero. Pero, no se conservan datos de la existencia de imagen a San Fabián, sino solamente del Santo, San Sebastián. La ermita estaba situada extra muros de la Villa, en el Ejido de San Sebastián. Esto nos indica existía junto al pueblo una gran explanada para aprovechamiento y expansión común de vecinos e incluso de ganados.

      La más antigua referencia a la ermita de San Sebastián se encuentra en el Libro 1º de Cuentas del Archivo Parroquial. Es de 1529. La iglesia de la Asunción se está construyendo y todas las ermitas existentes en Arroyo han prestado dinero para obra tan importante. En el año citado la iglesia parroquial paga el préstamo a la ermita de los Mártires y de la Magdalena. Esto nos hace suponer que la ermita del Santo data, al menos, del siglo XV. La segunda referencia a la ermita es de 1559. Entre los mandatos de la Visita Pastoral hecha en dicho año figura el siguiente:

"Que el mayordomo de los Mártires encale por dentro las paredes dela Hermita que estan por encalar y si fecha esta obra quedase dinero para poder hacer un portal a la puerta de abaxo lo haga porque es necesario para la guarda de la puerta de la dicha hermita".


San Sebastián
San Sebastián

      Poco se conserva de la primitiva Ermita de San Sebastián. Los arcos de la iglesia apuntados y la puerta de la misma nos están indicando con su puro goticismo ser propios de finales del siglo XV. Lo demás es todo posterior. Con bastante pobreza y escasez de recursos va manteniéndose la ermita en los siglos XVI y XVII. Mediado el XVIII, en 1754 el Obispo de Coria D. Juan José García Alvaro ve la situación calamitosa en que se encuentra el templo y prohíbe la celebración de la Santa Misa en la ermita por la inminente ruina de sus paredes. Los maestros albañiles consultados presupuestan la obra en 2.000 reales. También indican que, ante la falta de recursos, podría destruirse todo lo que queda de la capilla mayor, poner una pared de cerramiento en el arco último y en ella hacer un nicho para el Santo. Los fondos de la ermita eran de 500 reales y, con esta cantidad, poco se podía hacer. El Obispo comisiona a Don Pedro Sanguino Polo, sacerdote arroyano, para que se encargue de todo lo relacionado con la reconstrucción y se incremente la devoción de los habitantes de Arroyo al glorioso San Sebastián. Don Pedro consigue formar una comisión formada por el Corregidor de la Villa, el Alcalde, el Mayordomo del Santo y el mismo padre Sanguino. Se hace una colecta o petición local y el resultado de la misma fue el siguiente:

8 fanegas de trigo y 5 celemines.......................296 reales
17 fanegas y media de centeno ........................332 reales
4 fanegas de avena............................................42 reales
de la venta de unos palos viejos..........................50 reales
Recogido en dinero...........................................310 reales
Total.............................................................1.030 Reales

      Con esa cantidad, más bien exigua, se acomete la obra de restauración y el Obispo autoriza las celebraciones sagradas en la ermita. Esta es la primera restauración de la ermita la fecha de la misma está reflejada en el interior de la cúpula. Como los medios económicos que se disponían no fueron muy cuantiosos la reparación de la ermita no pudo ser muy completa ni definitiva. Así fue que no habían pasado veinte años cuando volvieron las ruinas al templo del Santo. Pero, surge en aquel tiempo el verdadero Mecenas de Arroyo Don Diego Holgado de Guzmán, el célebre indiano, que restaura totalmente la ermita y el 11 de junio de 1780 escribe un extenso memorial al obispo de Coria haciéndole detallada descripción de todo lo hecho en la ermita a sus expensas. Transcribimos algunos párrafos de su escrito:

"Igualmente sabrá V.S. que se hicieron algunos reparos con las limosnas y corta renta de la Hermita, pero no se pudo poner con la seguridad y decencia que correspondía, antes por el contrario, dio en tierra parte de su techo y se embarazó del todo la celebración de los Divinos Oficios. Por lo qual, movido yo de esta necesidad y de la que tenían los vecinos inmediatos de que la hermita se pusiese corriente por la distancia de la Parroquia tomé a mi cuidado este negocio con resolución de hacer a mis expensas todos los gastos hasta perfeccionarla, como lo he conseguido con el favor de Dios que me ha dado vida. Voluntad y vienes para emprender la obra y proseguirla hasta su conclusión".

      Esto es lo que hizo el bueno de Don Diego Holgado de Guzmán, noble, rico, cristiano y generoso por la Ermita del Santo, quedándola como todos, al menos los mayores, la hemos conocido en la actualidad. Tan importante restauración fue realizada de 1775 a 1778. Don Diego lo hizo todo en San Sebastián, la Ermita, la sacristía, la espadaña de la campana, el pozo, el patio o jardín, todo. Los arroyanos olvidaron pronto a Don Diego. Nadie se preocupó de rotular una calle con su nombre, ni una lápida que lo recuerde. Solamente, en los últimos tiempos se ha colocado un recuerdo del Mecenas situando una losa, o lápida, sobre el lugar donde se supone estaba su sepulcro en San Sebastián. La vieja ermita de San Sebastián se convirtió en Parroquia en el año 1959.