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POLICROMIA

      Pedro de Aguirre, pintor y dorador, vecino de Benavente, es el Maestro que lleva a cabo el dorado, estofado, pinturas y policromía del Retablo y sus imágenes. Alonso Hipólito había terminado su tarea y el Retablo estaba montado. Se desmontó íntegramente para que Aguirre hiciera su labor de embellecimiento. Este lo doró con panes de oro de 24 quilates y lo estofó. El estofado es una técnica decorativa que consiste en dar una mano de pintura sobre el oro y, antes de que seque completamente, se dibuja con punzón de madera sobre la pintura y aparece el oro inferior, consiguiéndose una belleza singular que enaltece la imagen o el retablo que se decora. Esto lo hizo sobre todo el retablo y las imágenes. Cobró por su trabajo 650 ducados. Toda la belleza y riqueza ornamental que dio Aguirre al Retablo desapareció el año 1732 al ser dorado de nuevo por el pintor dorador cacereño Francisco González Centeno. Raspó todo el estofado y hasta le permitieron la osadía de poner el año que hizo aquella barbaridad, 1732, en los frontones que coronan los escudos de la Virgen y el Papa arriba en el ático. Puede esta falsedad inducir a error a cualquiera que vea la fecha, como si fuera indicativa del año de construcción del Monumento. Vino a cobrar Centeno por lo que le encargaron 6811 reales, casi la misma cantidad que recibió Pedro de Aguirre en el siglo XVI por su gran obra artística del dorado y estofado.